Crianza respetuosa o ¿más bien es crianza permisiva?

A mi me criaron con reglas muy estrictas y castigos que a veces involucraban rejo o golpes. A la edad de trece años me rebelé de una manera inimaginable para mis cuidadoras, pues siempre vieron a una niña que seguía todas las reglas, rara vez me oponía a las ordenes dadas y mis cuidadoras eran mi mundo. Ellas nunca vieron venir lo que iba a suceder en mi vida cuando llegué a la pubertad. Básicamente corrí a los brazos de personas malas que me daban u poco de afecto y palabras cálidas que no tuve en mi infancia. La validación e identidad que todos los adolescentes buscan, yo la encontré en pedófilos. Hasta entrados mis veintes yo era una persona explosiva y que se enojaba con gran facilidad, tenía mucha dificultad para lograr calmarme y no toleraba critica alguna. Fui la heredera de una crianza estricta y basada en el miedo. Por supuesto, no todos mis problemas se los voy a achacar al tipo de crianza que recibí, pero en gran parte ella jugo un papel importante en como me empecé a percivir una vez tuve la edad para rebelarme. Como de niña no me podia defender de los gritos o los golpes, en mi adultez mi mecanismo de defensa era la reacción agresiva a cualquier evento o persona que sintiera que me amenazaba. Cuando tuve mi primer hijo no quise repetir esos patrones de crianza, por miedo a perder a mi hijo en la adolescencia me adherí a un estilo de crianza que oscilaba entre lo permisivo y la rigidez. Básicamente alentaba a mi hijo a ser un espíritu libre pero cuando hacia algo que era claramente perjudicial para él le castigaba con la indiferencia y el rechazo. Pensaba que la ley del hielo no era un método agresivo como los golpes o los gritos. Me tomó años de investigación y terapia encontrar un balance en mi vida y poder reconstruir la relación con mi hijo. 

 

En un mundo lleno de opiniones y consejos contradictorios, puede ser difícil saber qué enfoque es el adecuado para criar a nuestros hijos de manera saludable y feliz. Dos enfoques comunes que a menudo se confunden entre sí son la crianza permisiva y la crianza respetuosa. Aunque comparten algunas similitudes superficiales, estas dos formas de crianza son significativamente diferentes en su enfoque y resultados. 

Crianza Permisiva: ¿Qué implica?

La crianza permisiva se caracteriza por su falta de límites claros y la disposición de los padres a ceder ante las demandas y deseos de los niños con poca o ninguna consecuencia. En un entorno de crianza permisiva, los niños tienen una gran libertad para tomar decisiones y expresar sus deseos sin mucha intervención de los padres. Los padres que practican la crianza permisiva a menudo evitan el conflicto y buscan ser percibidos como amigos en lugar de autoridades.

Consecuencias de la Crianza Permisiva:

Falta de límites claros puede llevar a comportamientos desafiantes y falta de respeto hacia la autoridad.

Los niños pueden tener dificultades para desarrollar habilidades de autorregulación y autodisciplina.

Pueden experimentar inseguridad y ansiedad al no tener estructura y límites claros en su vida.

La falta de límites puede llevar a un bajo rendimiento académico y dificultades en las relaciones sociales.

Crianza Respetuosa: ¿Qué implica?

La crianza respetuosa se basa en el respeto mutuo entre padres e hijos y la creencia de que los niños son seres capaces y merecedores de respeto y dignidad. En lugar de imponer autoridad de manera autoritaria, los padres que practican la crianza respetuosa buscan establecer límites claros y firmes de manera amorosa y comprensiva. Se enfocan en la comunicación abierta, la empatía y el entendimiento de las necesidades y emociones de sus hijos.

Beneficios de la Crianza Respetuosa:

Fomenta una relación basada en el respeto mutuo y la confianza entre padres e hijos.

Ayuda a los niños a desarrollar habilidades de autorregulación, resolución de problemas y toma de decisiones.

Promueve una autoestima saludable al validar las emociones y experiencias de los niños.

Fomenta una comunicación abierta y honesta, lo que fortalece los lazos familiares y ayuda a resolver conflictos de manera constructiva.

Cómo establecer límites sin parecer autoritarios.

 

Establecer límites claros y firmes a tus hijos menores de 6 años sin recurrir a la autoridad autoritaria es fundamental para promover su desarrollo saludable y fortalecer la relación entre padres e hijos. Aquí tienes algunas estrategias efectivas para establecer límites de manera amorosa y respetuosa:

Establecer Expectativas Claras: Comunica de manera clara y consistente cuáles son las expectativas y normas de comportamiento en el hogar. Utiliza un lenguaje sencillo y comprensible para tu hijo y asegúrate de que entienda lo que se espera de él.

Ofrecer Alternativas y Elecciones: En lugar de imponer reglas de manera autoritaria, brinda a tu hijo opciones y oportunidades para tomar decisiones dentro de los límites establecidos. Por ejemplo, en lugar de decir «Debes comer tus vegetales», podrías decir «Puedes elegir entre comer brócoli o zanahorias para acompañar tu comida».

Ser Consistente: Mantén la coherencia en la aplicación de los límites y las consecuencias asociadas. Los niños necesitan saber que los límites son firmes y que las reglas se aplicarán de manera consistente en todas las situaciones.

Fomentar la Empatía y la Comprensión: Antes de establecer un límite o imponer una consecuencia, intenta ponerte en el lugar de tu hijo y comprender sus emociones y necesidades. Fomenta la empatía y el entendimiento mutuo en la resolución de conflictos.

Utilizar el Refuerzo Positivo: Reconoce y elogia el buen comportamiento de tu hijo de manera regular. El refuerzo positivo motiva a los niños a seguir las reglas y promueve una actitud positiva hacia los límites establecidos.

Proporcionar Explicaciones y Razonamientos: Cuando sea posible, explícale a tu hijo el motivo detrás de los límites establecidos. Ayúdale a comprender las razones detrás de las reglas y cómo su comportamiento afecta a los demás.

Escuchar y Validar sus Sentimientos: Valida las emociones de tu hijo y anímale a expresar sus sentimientos de manera abierta y respetuosa. Escucha activamente sus preocupaciones y necesidades, y trabaja juntos para encontrar soluciones que funcionen para ambos.

Modelar un Comportamiento Respetuoso: Sé un modelo a seguir para tu hijo al demostrar un comportamiento respetuoso y compasivo en tus interacciones diarias. Los niños aprenden mejor a través del ejemplo, así que asegúrate de mostrarles cómo tratar a los demás con respeto y amabilidad.

Al implementar estas estrategias de manera consistente y amorosa, podrás establecer límites efectivos para tus hijos menores de 6 años sin recurrir a la autoridad autoritaria.

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